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La tecnología de clasificación de Tomra ayuda a cumplir la legislación sobre residuos


30/03/2021

El Vicepresidente Senior y Director de Tomra Sorting Recycling, Tom Eng, comenta cómo los cambios recientes en la legislación europea e internacional sobre residuos afectan a las empresas del sector y cómo su tecnología de clasificación puede ayudarles a hacerles frente.

Tomra residuos

Según Tomra, el sector de los residuos es uno de los más regulados del mundo; tanto en el ámbito internacional como a nivel de cada país. En este sentido, el marco legislativo condiciona a la industria del reciclaje y su seguimiento es fundamental. Normalemente, las actualizaciones de las leyes se encaminan a mejorar los estándares de calidad del reciclaje o a impulsar las tasas de reciclaje. Estos cambios legislativos, si bien suponen un verdadero reto para los operadores, deben entenderse como nuevas oportunidades de negocio y como oportunidades reales, porque para Tomra, la tecnología los hace posibles.

De esta manera, Tom Eng, Vicepresidente Senior y Director de Tomra Sorting Recycling, repasa los tres cambios legislativos más recientes que afectan a la industria del reciclado: las Enmiendas al Convenio de Basilea sobre residuos plásticos; la prohibición de China de importar residuos sólidos y el Pacto Verde Europeo.

Enmiendas al Convenio de Basilea sobre residuos plásticos

Hace ahora dos años, en la Conferencia de Basilea, los gobiernos acordaron incluir los residuos plásticos en un marco jurídicamente vinculante. Así, 186 países (entre los que no están EE.UU.) aceptaron esta enmienda que impone nuevas restricciones al movimiento de aquellos residuos plásticos que no se puedan reciclar adecuadamente.

La enmienda, en vigor desde el 1 de enero de 2021, incluye la mayoría de Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP), como los RAEE, que a menudo incluyen plásticos contaminados o con residuos o materiales peligrosos.

De este modo, cualquiera de los residuos prohibidos por la enmienda están ahora sujetos a los requisitos de notificación y consentimiento previos del Convenio de Basilea. Ello contribuye a cumplir los controles sobre los traslados internacionales de la mayoría de los residuos destinados al reciclaje o a la eliminación, haciendo que su comercio a nivel mundial sea más transparente y esté mejor regulado.

Con esta legislación, también se pretende evitar que el plástico no reciclable se «esconda» en los envíos de plástico reciclable que se mandan a países en desarrollo; ya que no tienen forma de gestionar este material. Históricamente, una vez que los países en vías de desarrollo han recuperado el material plástico que pueden utilizar, el resto acaba a menudo en vertederos o, simplemente, se incinera. 

Esta nueva legislación está afectando directamente a los operadores de plantas de tratamiento que procesen residuos domésticos. Concretamente los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos o RAEE. En este sentido, la nueva legislación está permitiendo crear nuevas plantas para el correcto tratamiento de este tipo de materiales. Ello contribuye a eliminar el tráfico ilegal de residuos electrónicos que se venía haciendo a países en desarrollo.

Con la nueva enmienda, para exportar este tipo de residuos, los operadores tendrán que seguir un procedimiento detallado de Consentimiento Fundamentado Previo (CFP). Según el cual los materiales requieren dicho consentimiento previo tanto del país exportador como del importador.

Implicaciones

Las enmiendas al Convenio de Basilea sobre residuos plásticos afectarán, sin duda, a los operadores que actualmente dependen de los mercados de exportación. Y es que el proceso de obtención de la conformidad podría provocar retrasos de hasta varios meses en las exportaciones. Asimismo, los operadores de residuos podrían encontrarse con que tienen que almacenar grandes volúmenes de residuos en sus plantas mientras esperan recibir el CFP. Por otro lado, si los operadores no cumplen los requisitos, su material puede ser devuelto a cargo del exportador; o puede haber retrasos en el envío del material si se detiene durante el tránsito. También, en algunos casos, si no se cumplen los requisitos, las autoridades del país de destino pueden tomar medidas formales, entre las que se incluyen sanciones económicas.

Si bien, aunque para la mayoría de los plásticos mixtos es necesario el consentimiento informado previo, hay algunas excepciones; como los llamados residuos de la «Lista verde», que pueden ser exportados sin el CFP. En esta categoría se encuentran plásticos destinados a operaciones de reciclaje compuestos, casi en su totalidad, por un tipo de plástico; así como las mezclas de polipropileno (PP), polietileno (PE) y polietilentereftalato (PET), que se destinan al reciclaje por separado. El resto de las exportaciones e importaciones de residuos plásticos deben ser notificadas y recibir el consentimiento de exportación antes de su traslado.

La tecnología de clasificación de residuos de Tomra, una aliada

En este contexto los avances de la tecnología de clasificación automatizada de plásticos permiten alcanzar resultados de pureza excepcionales. En el caso concreto del reciclaje de RAEE, resulta clave una correcta clasificación del PP, PS y ABS, todos ellos plásticos habituales en los residuos electrónicos. Así, con la combinación adecuada de tecnología de clasificación; es posible alcanzar niveles de pureza de más del 99,99% en flujos de polímeros individuales que antes resultaban inviables.

Este material no sólo podrá enviarse a otros países sin consentimiento previo; sino que, también, tendrá un precio de mercado mucho más alto que el de los plásticos mezclados. En definitiva: hay razones tanto comerciales como legislativas para separar y clasificar los plásticos mezclados en flujos individuales. 

El China ban

Por otro lado, la prohibición efectiva desde primeros de año, por parte de China de importar residuos sólidos, incluidos plásticos, productos de papel y textiles; tendrá consecuencias de gran alcance para los operadores de residuos que, hasta ahora, han confiado en el país asiático como mercado final para su material.

Aquí, como con las enmiendas al Convenio de Basilea sobre residuos plásticos, el incumplimiento de la nueva prohibición de importación de residuos sólidos en China puede dar lugar a elevadas multas; tanto para el transportista como para el importador, que pueden llegar hasta los 710.000 dólares; además de a la devolución de los residuos a su país de origen.

Por tanto, los operadores de residuos que históricamente dependían de la exportación de este material a China, o a otros países que también han prohibido estos materiales, pueden servirse de la tecnología de clasificación para lograr los altos índices de pureza que ahora exige China.

El Pacto Verde Europeo

En nuestro continente, Tomra recuerda que Pacto Verde Europeo de la Comisión Europea, que entró en vigor el 1 de enero de 2021, establece nuevas normas que regulan la exportación, la importación y el traslado intracomunitario de residuos plásticos. Estas nuevas normas prohíben la exportación de dichos residuos de la UE a países no pertenecientes a la OCDE. Quedan exceptuados los residuos plásticos «limpios» que se envían para su reciclaje.

Al igual que en los dos casos anteriores, estas normas – más estrictas- suponen que los operadores de residuos no puedan exportar fácilmente sus residuos plásticos a menos que generen fracciones de plástico de monomaterial de alta pureza. Así, una vez más, debe recurrirse a la tecnología de clasificación basada en sensores para poder alcanzar los niveles de pureza exigidos por las nuevas normas. Niveles de pureza que son, por cierto, muy superiores a los que se consiguen con cualquier otra técnica de clasificación.

*Para más información: www.tomra.com/recycling

MundoPlast

30.03.2021