Releasafe: recubrimientos plásticos biodegradables para fertilizantes
En el marco del proyecto Releasafe, investigadores de España, Países Bajos, Italia, Portugal y Estonia desarrollarán fertilizantes de liberación controlada con recubrimientos totalmente biodegradables.

Actualmente, el campo europeo se enfrenta a la contaminación por microplásticos derivada de los polímeros de origen fósil empleados para recubrir fertilizantes de liberación controlada. Por eso, en 2028 la nueva normativa de la Unión Europea solo permitrá en estos fertilizantes recubrimientos completamente biodegradables.
En este contexto se ha puesto en marcha el proyecto de investigación Releasafe para desarrollar materiales biodegradables que sirvan para sustituir a los recubrimientos actuales de los fertilizantes.
El proyecto, coordinado por el centro tecnológico Aitiip de Zaragoza, cuenta con la participación de otras 9 entidades de cinco países europeos: Rodenburg, Landlab, EvoEnzyme, Holoss, Leitat, Van Iperen, Cener, Australo y Tecnopackaging.
La investigación tendrá en cuenta toda la cadena de valor, desde la obtención de las materias primas biodegradables hasta la validación del producto final a escala industrial.
Algunos detalles de Releasafe
Como punto de partida, se aprovecharán restos de poda forestal, lignina de la industria papelera o almidón de patata sobrante de otros procesos para desarrollar los nuevos recubrimientos. Estos se caracterizarán por permitir liberar los nutrientes al ritmo que necesita cada cultivo y por ser capaces dee biodegradarse por completo una vez cumplida su función. Y ello, siendo competitivos.
Y es que, como explica Leyre Hernández, coordinadora del proyecto Release, «Cuando se diseña un fertilizante se suele pensar en lo que necesita la planta, pero rara vez en qué pasa con el plástico que lo recubre una vez que ha hecho su trabajo. Ese plástico se queda en el suelo, se fragmenta y se acumula durante años. Con Releasafe queremos demostrar que ese problema se puede resolver desde el propio diseño del producto, y además hacerlo con materiales que hoy se consideran residuos».
Los responsables del proyecto creen que los resultados podrán aplicarse también en horticultura, agroquímica y protección de la madera. El proyecto se desarrollará hasta febrero de 2030, con una financiación cercana a los 3,5 millones de euros aportada en su totalidad por la convocatoria HORIZON-JU-CBE-2025.
*Para más información: www.aitiip.com














