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Sistemas de microirrigación con plástico antibacteriano y antirraíz


14/12/2016

AIMPLAS ha coordinado el proyecto europeo RIGA durante dos años y medio, cuyo resultado ha sido una nueva generación de sistemas de microirrigación con
propiedades antibacterianas y antirraíz que aumentan su rendimiento.

La necesidad de un uso eficiente del agua ha impulsado la popularidad de los sistemas de microirrigación. El problema es que en muchas ocasiones se emplea agua que no está suficientemente limpia, lo que implica el rápido crecimiento de varias especies de algas y bacterias. Por otra parte, es frecuente que las raíces de los propios cultivos crezcan en busca de agua hacia los goteros de microirrigación, llegando a obturarlos.

 

Aimplas desarrollas sistemas de riego de plástico antiraíces y antibacterias.

Para dar solución a ambos problemas, AIMPLAS, Instituto Tecnológico del Plástico, ha coordinado durante dos años y medio el proyecto europeo RIGA, que concluye ahora, y cuyo resultado ha sido el diseño y la implementación de nuevos sistemas de riego basado en poliolefinas estándar con nuevas propiedades antimicrobianas y antirraíces que permiten aumentar su funcionalidad hasta el final de su vida útil y contribuyen a la reducción del consumo de agua por la menor limpieza requerida, en comparación con los sistemas actuales en el mercado. Se trata de un producto de coste competitivo, más seguro para los animales y las plantas, y más respetuoso con el medio ambiente, ya que no se han empleado sustancias tóxicas ni herbicidas.

Los nuevos sistemas consisten en tuberías y goteros planos que pueden emplearse para la irrigación y fertirrigación de diferentes tipos de plantas, como las ornamentales, las hortalizas y los cultivos frutales, por lo que los resultados del proyecto están dirigidos a los productores, distribuidores e instaladores de tuberías y goteros, agricultores, productores y al sector de la horticultura de invernaderos.

Eficiencia y seguridad validadas
Durante el proyecto se han realizado pruebas de validación de las tuberías y los goteros en campo y en invernadero para validarlos y mejorar el producto final. Durante las mismas se tuvieron en cuenta diferentes aspectos en relación con la distribución del agua, la presencia de biofilm en el interior de las tuberías, los defectos en goteros y tuberías, y la calidad del cultivo.

Las tuberías y goteros que contenían aditivos antimicrobianos y antirraíz tuvieron resultados prometedores en comparación con los productos tradicionales, ya que garantizaron un índice de flujo constante durante todo el periodo de experimentación. La presencia del aditivo antimicrobiano inhibió el crecimiento de la población de hongos en el interior de las tuberías, con una clara correlación con el aumento de la concentración del aditivo, por lo que finalmente, las nuevas tuberías aseguraron un rendimiento y una calidad de los cultivos comparable a los sistemas convencionales.

Además, en el proyecto se ha llevado a cabo un análisis del ciclo de vida para evaluar el impacto medioambiental de la nueva tubería. El resultado es que, puesto que la tubería puede utilizarse para periodos más largos, se genera una menor cantidad de residuos plásticos y de emisiones de gas. Finalmente, se ha estimado un análisis de los costes para asegurar que el nuevo producto será competitivo con los sistemas actuales, con una diferencia de menos del 10%.

Beneficios para la industria y la agricultura
El proyecto RIGA ha ayudado a encontrar nuevas oportunidades de negocio para las empresas que han participado en el proyecto (IRRITEC y GALLOPLAST), a solventar problemas reales de los agricultores y productores en Europa por medio de la información proporcionada por los centros de investigación que participan en el proyecto (CERSAA, PCG, PCS) y a comenzar acciones de carácter innovador sobre tecnologías de irrigación que puedan llevar al desarrollo del equipamiento y sistemas con un menor impacto medioambiental, debido a la reducción del consumo de plástico en el sector de la agricultura, gracias a la experiencia del coordinador del proyecto (AIMPLAS).

Los seis socios del proyecto proceden de tres países: Bélgica, Italia y España.

 

*Para más información: www.aimplas.es

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