Stadler subraya la importancia de reciclar la fracción resto
A medida que los volúmenes de residuos municipales aumentan en todo el mundo, Stadler señala la importancia de la fracción resto, difícil de recuperar, como clave para lograr los objetivos de economía circular.

La fracción resto se ha considerado siempre lo que queda tras la recogida selectiva. Se trata de residuos variopintos cuyo destino final suele ser el vertedero o la valorización energética. Sin embargo esto está cambiando y la fracción resto se ha convertido en un foco prioritario para municipios y empresas de gestión de residuos.
Según el informe “Global Waste Management Outlook 2024” del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la generación de residuos sólidos municipales pasará de 2.100 millones de toneladas en 2023 a 3.800 de millones en 2050.
La fracción resto, un recurso valioso beneficioso para todos
Por ello, la alemana Stadler Anlagenbau GmbH, especialista en plantas de clasificación y reciclaje llave en mano, considera la fracción resto una gran oportunidad para el sector. Incluso en mercados con sistemas de recogida separada consolidados, materiales reciclables y valorizables siguen llegando a esta corriente. Por eso, para aprovechar esos recursos es clave un diseño de planta integrado, ingeniería robusta, flexibilidad de proceso y seguridad operativa. Y ello, ayudado por un marco normativo estable que aporte confianza a los operadores para invertir en infraestructuras de clasificación avanzadas.
En esta línea, Sabine Schlögl, ingeniera técnica de ventas de Stadler, explica: «Los residuos ya no son un problema que haya que solucionar, sino un potencial que debe aprovecharse. Este cambio también ha redefinido la relación entre los sectores de gestión de residuos y fabricación, al poner más énfasis en el diseño para el reciclaje, los sistemas de recogida y la calidad requerida de las materias primas secundarias”.
Además, recuperar materiales de la fracción resto conlleva beneficios medioambientales y económicos. Primero, porque reduce la necesidad de materias primas vírgenes, evitando los efectos de su extracción y procesamiento. Y en segundo lugar, porque los materiales recuperados generan ingresos y reducen los costes de vertedero o incineración.
Los avances en clasificación óptica, resolución de sensores, automatización y detección basada en IA están acelerando esta transición y amplían la gama de fracciones que pueden recuperarse como materias primas secundarias de valor.

Cuando la recogida selectiva no llega
A pesar de las bondades de la recigida selectiva, nunca puede recogerlo todo. En Alemania, por ejemplo, un estudio de la Agencia Alemana de Medio Ambiente concluyó que, incluso con sistemas consolidados de recogida selectiva, cerca de dos tercios de la fracción resto doméstica seguía siendo potencialmente reciclable o valorizable. Aquí encontramos metales, plásticos, papel, vidrio, madera, aparatos eléctricos y electrónicos, textiles y materia orgánica.
Como apunta Schlögl, “La fracción resto es muy heterogénea, a menudo está sucia o contaminada y su composición varía entre regiones, ciudades y estaciones. Por ello, recuperar valor de este flujo requiere plantas robustas y flexibles capaces de tratar materiales de entrada difíciles y adaptarse a composiciones cambiantes, exigencias de mercado y legislación futura”.
Un fenómeno local: el caso de España
Si bien constantan que la fracción resto es un reto global,desde Stadler explican que su composición y las vías de tratamiento son profundamente locales. En este sentido, la legislación, los sistemas de recogida, el comportamiento de los consumidores, el diseño de productos y envases y la madurez de la infraestructura de reciclaje determinan qué entra en este flujo y qué materiales pueden recuperarse realmente.
Así, por ejemplo, en el caso de España, la fracción resto es una de las corrientes más exigentes por su gran variabilidad, riesgo de contaminación, comportamiento impredecible del material y objetivos de recuperación cambiantes. Por eso, en nuestro país, donde Stadler cuenta con casi 50 plantas de tratamiento de RSU instaladas, la firma diseña cada instalación según las características específicas del material de entrada y los objetivos operativos del cliente.
Y es que el rendimiento no depende únicamente de las tecnologías instaladas, sino de la ingeniería de todo el proceso, desde la recepción y dosificación hasta el cribado, la clasificación, los puntos de transferencia, el almacenamiento, la seguridad y los accesos de mantenimiento, con el dimensionado adecuado para garantizar fiabilidad, reducir paradas y crear un entorno de trabajo más seguro.
La flexibilidad y la seguridad son esenciales en la clasificación de la fracción resto. Los diseños adaptables de Stadler, las cintas móviles y los sistemas de control digital permiten a los operadores responder a flujos cambiantes y demandas de mercado. Asimismo, la detección de baterías, las medidas de protección contra incendios y los diseños de planta en varios niveles refuerzan la seguridad y la resiliencia operativas.
*Para más información: https://stadlerselecciona.com/









